N°166 - 01/May
Nº 166 5/2017 Edición Mayo

El Parto. ¿Cuál es el adecuado para mí?

Llega el parto y mamá y feto deben separarse. Para que se dé este momento tan maravilloso y temeroso para muchas mujeres, el cuerpo de la embarazada va modificándose. La naturaleza es muy sabia y hará que, mes a mes, paso a paso, vaya preparándose con cambios hormonales, en las articulaciones y otros tantos, que permitirán que esa mujer esté preparada físicamente para el gran momento.

Desde el punto de vista estrictamente fisiológico, el parto es el conjunto de modificaciones que se generan para que el feto sea expulsado del cuerpo de su madre. Antes de llegar a ese momento, y desde el instante mismo que la mujer queda embarazada, hay cambios hormonales notorios: un aumento de la relaxina y progesterona, dos hormonas que actuarán a nivel de las articulaciones produciendo un reblandecimiento de las mismas, lo que permitirá que se separen mínimamente.


¿Qué es el trabajo de parto?
Se define que se está en trabajo de parto cuando hay tres contracciones dolorosas en 10 minutos y/o 3 centímetros de dilatación. Este punto es importante, porque puede suceder que la mamá ingrese al sanatorio con varias contracciones y muy molestas, pero cuando es examinada tiene cero de dilatación, o sea que no hay modificación del cuello del útero. Allí se le hace un monitoreo y si las contracciones son demasiado intensas, es muy probable que se evalúe la internación. Sin embargo, esa mujer aún no está en trabajo de parto sino en un pre parto.

Puede darse, en cambio, que una mamá tenga contracciones cada 5 o 7 minutos pero llega al sanatorio ya con 5 centímetros de dilatación. Cada mujer es diferente. Si bien hay determinadas pautas para el nacimiento de un primer bebé, somos seres únicos. Es por eso que hay que prestar atención a lo que le sucede a cada una en particular y qué es lo que necesita en ese momento. Cada embarazada tiene que preguntar y decir lo que siente durante todo su trabajo de parto.

Parto vaginal
Para que un parto pueda darse por vía vaginal se necesitan que se cumplan varios factores. En primer lugar, que la madre tenga una pelvis apta para un parto, porque hay algunas estrechas que no lo permiten. Mucho antes de llegar al sanatorio cada mujer debe saber esta información para no comenzar un proceso que terminará en cesárea.
Sin embargo, puede suceder que en el medio del trabajo de parto la dilatación no avance después de dos horas en esa situación y se resuelva una cesárea. Incluso se puede dar que haya una dilatación completa y cuando la madre comienza a pujar la cabeza no baje. Allí también se indicará.
Otro de los factores para que pueda darse este tipo de parto, es que el feto esté en posición longitudinal y con su cabeza hacia abajo. Si está de nalga, o sea en posición podálica, se aconseja una cesárea. En otras épocas, en esas condiciones, se hacía un parto vaginal. Hoy se propone la intervención para minimizar riesgos.
Por último, el parto dependerá de cada cultura y filosofía. Hay muchas formas de tener un bebé: en algunos lugares prefieren hacerlo en cuclillas, en posición vertical y en el agua, por ejemplo.

El parto, un gran trabajo
Si el embarazo está bien controlado, las complicaciones en un trabajo de parto son mínimas. En todo caso, si algo imprevisto ocurriera, las instituciones médicas están preparadas para sobrellevar de forma segura cualquier inconveniente. En Uruguay, y en casi todos los países del mundo, los partos se guían por las pautas del Ministerio de Salud Pública, que incluso se basan en lo que dictamina la Organización Mundial de la Salud. El objetivo es cumplir con todo lo establecido para que las cosas salgan bien.
Durante todo el trabajo de parto se calcula aproximadamente que la dilatación irá avanzando un centímetro por hora. En las mujeres primerizas es lo primero que se modifica. Cuando las mujeres ya tuvieron hijos, el proceso de dilatación y acortamiento del cuello se produce en forma simultánea.


“Se define que se está en trabajo de parto cuando hay tres contracciones dolorosas en 10 minutos y/o 3 centímetros de dilatación”.

El trabajo de parto puede tener dos fases. La primera es hasta los 5 o 6 centímetros de dilatación. Es la parte lenta del proceso, donde la contracción depende del sistema simpático y no se puede controlar. En este momento, lo importante es tratar de sobrellevar la situación de la mejor manera posible, buscando la comodidad. Para eso las mamás podrán recibir masajes, escuchar música, caminar o lo que necesiten para tolerar el dolor. Es verdad, las contracciones duelen, pero es un padecimiento con final feliz. Cada momento que pase acercará a la mamá a su bebé. Hay que tratar de transformar ese dolor en algo positivo. En esta etapa se puede contar con el recurso de la analgesia del parto que en Uruguay todavía es costosa.
Puede pasar que no haya un buen ritmo de contracciones, entonces ahí debe usarse oxitocina, la hormona que hay en el organismo materno que ayuda a desencadenar el trabajo de parto. Se utiliza cuando las contracciones no son suficientes y hay que ayudar a la mamá a aumentar la dinámica de parto. También se puede recurrir a ella cuando se rompen las membranas y las horas pasan y las contracciones no aparecen. En este caso se utiliza para provocarlas.
La segunda etapa va de los 6 cm a la dilatación completa. Es una fase mucho más dinámica porque la más mamá se siente mucho más cerca de tener a su bebé y desde el punto de vista psicológico está más motivada.


“Para minimizar las complicaciones en un trabajo de parto, será fundamental que la madre controle cada etapa de su embarazo, de esta forma los imprevistos se reducen”


En todo el trabajo de parto el equipo médico controlará los latidos cardíacos fetales. Es importante el monitoreo durante un largo tiempo para saber como el feto soporta el trabajo de parto y frente a cualquier situación anormal resolver una cesárea.
El período expulsativo o nacimiento transcurre entre el momento en que se alcanza la dilatación completa y la llegada del bebé. La duración varía y dependerá de la posición y el tamaño que tenga el feto y de la habilidad de pujar.
Cuando llega el momento del nacimiento, hay que prepararse para algo incierto que puede llevar una hora o 10. Si es corto, todo el dolor pasará rápido y habrá energía suficiente para aguantarlo. Sin embargo, si dura más horas, el cansancio jugará un papel difícil de sostener. Allí será muy importante la persona que acompañe a esa mamá, para incentivar y dar ánimo.
Allí también será el equipo de salud el que deba apoyar en todo momento para que esa mamá viva esta experiencia como lo que es: un antes y un después en su vida.

Obstetra partera Marta Arcieri

Fecha
02/05/2017
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