N°172 - 03/Nov
Nº 172 11/2017 Edición Noviembre

¿Padres o pareja?

Al tener un hijo muchas parejas entran en crisis. Y es que la llegada del nuevo ser transforma la vida por completo. Es verdad que es de las etapas más maravillosas de nuestras vidas, pero también es una de las experiencias más movilizadoras. Por eso, el especialista en parejas y familia, el argentino Mauricio Strugo escribió un libro que intenta responder a esta cuestión.

¿Es posible ser padre sin afectar la relación de pareja?
Es una pregunta que nos deja en jaque, en realidad la respuesta a la misma es que tendríamos que lograr una integración entre el ser padres y ser pareja; esto es posible si en principio aceptamos que por un tiempo la pareja entrará en pausa. Si podemos entender que la llegada de un hijo nos requiere absolutamente y si estamos preparados para dejar de mirarnos exclusivamente, entonces lograremos esa integración y paulatinamente la pareja se irá recuperando, aunque ya nunca será la misma que al principio. Pero como resultado de este pasaje puede aún ser mejor, porque luego de superar los reacomodamientos sin duda será un vínculo más maduro y con cintura para aprovechar la calidad más que la cantidad de encuentros.

¿Qué mecanismos aborda el libro?
El libro recomienda que lo mejor que puede pasarle a estas personas es tener comunicación, poder hablar de lo que esperan y de los temores, prepararse para el ser padres y para la pausa en la pareja; y luego una vez que se han convertido en padres, recomienda que cada uno pueda sentir confianza para expresar lo que siente sin llegar a los reclamos, ya que ante la aparición de los mismos lo que se obtiene a cambio es una defensa, siempre hablar de lo que sentimos llega el corazón del otro y da la posibilidad de ponernos en su lugar. También el trabajar en equipo es la mejor manera de aprender a decodificar a nuestro hijo y acomodarnos todos a esta nueva realidad.

¿Cómo lograr esos acuerdos prioritarios?
La mejor manera de acordar es trabajando antes de la llegada de un hijo. El buen cimiento de una pareja es algo que se logra a partir de todo el recorrido que este vínculo tiene juntos, tiempo antes de convertirse en padres, mediante la experiencia de haber pasado por distintas situaciones que los preparan para el desacomodamiento que implica la llegada de un niño. No sólo es necesario hablar de lo que nos pasa, si no también tratar de llegar a acuerdos y no de negociar las expectativas, que cada uno tiene para este hijo.

¿Hay tiempos en ese proceso de recuperar la pareja?
La pausa en el vínculo de pareja es inevitable, a medida que vamos conociendo a nuestro hijo lo normal es que de a poco se empieza a dar espacio para volver a encontrarnos, y es el hombre el que tiene que intentar que su mujer lo vuelva a mirar también a él pero esto se logra a partir de ser un buen equipo que haya ternura y reconocimiento entre ambos. Aproximadamente entre el año y año y medio del niño es el tiempo en que el mismo puede reconocer a otras personas, más allá de su mamá y su papá, allí es cuando la pareja progresivamente puede empezar encontrarse, haciendo un esfuerzo, a partir de valorar el vínculo como algo necesario para no quedarse exclusivamente en el rol de ser padres.

Uno de los grandes olvidos es el de la sexualidad. ¿Qué síntomas son una llamada de alerta?
Lo común ante la llegada de un hijo es que toda la libido esté puesta en el niño, esto le sucede especialmente a la madre; pero es normal que también el padre en principio se le disminuya el deseo sexual. Tenemos que entender que la sexualidad no es una necesidad como muchas veces se cree si no que tiene que ver con el deseo y por lo tanto se puede pausar; cuando las cosas van fluyendo y nos vamos adaptando a ser una familia, entonces podemos ir encontrando espacios para que la sexualidad vuelva, pero será necesario no forzarla y llegar a ella desde la ternura, reconquistando la intimidad para que de a poco podamos en principio volver a mirarnos acariciarnos y finalmente tener sexualidad. Lo importante es el camino y como señal de alarma estar atentos a no olvidarnos el uno del otro y buscar espacios para compartir más allá de la sexualidad.

¿Crees que hay cierto desconocimiento o desinterés en lo que le ocurre al hombre?
Yo creo que esto ocurre por la manera en la que los hombres solemos posicionarnos con respecto a lo que sentimos, no hablando de ello generamos cierto desinterés y entonces pareciera que no nos pasa nada. Pero eso no significa que a los hombres no nos ocurra nada con el nacimiento de nuestros hijos y la pausa la pareja; no existen definiciones ni términos que hablen sobre esto, pero no es culpa de nadie en todo caso es responsabilidad de todos empezar a dar lugar para que esto suceda sin tener prejuicios respecto a que el hombre tiene que aguantar todo y sólo sostener.

¿Cuál fue la inspiración para escribir?
La inspiración para escribir fue no haber encontrado material bibliográfico que hablara sobre todo esto cuando yo decidí empezar a buscar un hijo. Pero también me inspiró ver que muchos hombres necesitaban tener un espacio para hablar de lo que le sucedía sin sentirse jugados y a la vez cuando preguntaba a algunos amigos me encontraba con un montón de quejas y enojos e incluso el intento de convencerme que no estaba bueno tener un hijo por todas las renuncias que implicaba.

Los grupos de crianza para hombres, ¿nacen para cubrir esta vacante?
Totalmente, la idea y el objetivo de ellos es generar un espacio de confianza y de resonancia para que los hombres puedan animarse a hablar y a sanar las heridas de cómo fueron criados de cómo quieren criar y de todo lo que les pasa para tratar de estar mejor con sus parejas y ser mejores padres.

¿Cómo se realizan?
Cada encuentro sucede una vez al mes los viernes por la noche y en él nos encontramos un grupo de padres con una temática que yo propongo que tiene que ver con tratar de lidiar con ese acomodamiento que requiere el vínculo de pareja. Lo valorable de estos encuentros es poder mirarnos y expresar lo que sentimos, a la vez compartimos algo rico para comer dándole lugar a lo nutritivo.

Mauricio Strugo
Licenciado en Psicología y
psicoterapeuta Gestalt
Círculos de crianza para padres

Fecha
02/11/2017
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