N°175 - 03/May
Nº 175 5/2018 Edición Mayo

Aprender a nadar. ¿cuándo es el momento?

Existe hoy la tendencia de llevar a los bebés a las piscinas, ¿influye esta experiencia para el posterior aprendizaje de la natación? ¿Cuáles son los beneficios del contacto con el agua a edades tempranas?

Cada día más, se escucha que los bebés concurren a piscina con sus papás. En esas etapas tempranas se habla de Iniciación acuática con bebés, ya que los objetivos que se persiguen aún distan de los objetivos basados en los aprendizajes técnicos que implica la natación. En la iniciación acuática los objetivos en el plano de lo motor apuntan a la exploración, al enriquecimiento en experiencias motrices, y a la búsqueda del movimiento autóno-mo.
Esta actividad está asociada a una situación placentera donde se prioriza el fortalecimiento del vínculo entre los bebés y sus papás. A esa edad todavía queda un camino por recorrer hasta llegar a la madurez necesaria para el aprendizaje de la natación como gesto técnico.

¿Cuándo puede un niño aprender a flotar?
Esta es una de las primeras preguntas que hacen los padres al anotar a sus hijos en un curso de natación. Sorprendidos quedan cuando les respondemos que la natación comienza abajo del agua y que la flotación, si bien la trabajaremos de manera asistida, primero habrá un trabajo previo a recorrer y será el resultado exitoso de esa secuencia.
En un bebé, la cantidad de tejido adiposo es mayor a la del tejido óseo por ende la capacidad de flotar es superior a la de un adulto. Estamos hablando de una flotabilidad relativa, ya que si quisiéramos dejar a un bebé flotando solito en el agua quedaría entre dos aguas, una de ellas sería una superior muy fina, que le taparía la carita.
Para aprender a nadar primero trabajamos la flotación asistida en sus primeros pasos y posteriormente de manera autónoma.

Tanto con los bebés como con los preescolares el camino será:
1. familiarizarse con el ambiente, con el profesor, con los otros niños.
2. estar distendido, plácido, para poder así estar receptivo a la propuesta.


3. el descubrimiento del abajo del agua, el control voluntario de la respiración, juegos de tensión-distención, de equilibrio, rotaciones en los diferentes ejes, desplazamientos en ambos decúbitos (panza arriba y panza abajo) empujes, saltos, sentir el sostén del agua en situaciones facilitadas, como en planchas flotantes, etc. 


4. flotación asistida tanto por el profesor como con elementos facilitadores (flota flotas, tablas, pelotas, etc)
6. cerca de los 3 – 4 años el niño logrará tener una noción de su cuerpo en el agua que le permitirá el aprendizaje de la flotación autónoma.
7. juegos coordinativos variando rotaciones en los diferentes ejes, direcciones, a derecha, a izquierda, diversas posiciones.

Aprender a nadar
En las etapas iniciales hablaremos de nadar como un desplazarse en el agua en forma espontánea, ejecutando movimientos para lograr un equilibrio, para poder rotar y flotar de manera libre. Poco a poco, a medida que el niño va madurando, cuando se haga alusión a nadar será refiriéndose al aprendizaje del gesto técnico, es decir de posturas aprendidas que apunten a una posición hidrodinámicamente tanto dorsal, como ventral de manera correcta. El hombre se ha encargado de crear estas técnicas que han ido evolucionando y modificándose en búsqueda del mejor rendimiento. Y sin lugar a duda una efectividad en la ejecución.
En todo aprendizaje existen momentos o fases críticas, en la que el sistema nervioso y el niño en su conjunto tienen la predisposición máxima para adquirir esta habilidad. En la natación, estamos hablando que la fase crítica es cercana a los 6 años.
El aprender una forma de nado implica la intervención de tres grandes áreas de la conducta:

Si partimos de un niño distendido en su juego subacuático, es que podremos recorrer con mayor garantía de éxito, el trabajo de las técnicas de nado. Buscando ahora sí:
1. una correcta alineación del cuerpo (cabeza, tronco piernas)
2. sensibilización con los empujes y palmoteos
3. respiración adaptada a los diferentes estilos
4. juegos coordinativos, variando posiciones, patadas, movimientos de brazos, etc.
5. buscar que el alumno se acerque de la manera más precisa al gesto técnico correcto.

En esa búsqueda de enriquecerlos motrizmente, es que no utilizamos flotadores en la espalda. Desde edades tempranas se busca que el niño aprenda a desplazarse de manera autónoma lo más rápido posible, contando con la ayuda del profesor que lo guía. El uso de alitas inflables, puede quitar un poco de movilidad en la articulación de los brazos, pero lo positivo es que le permiten al niño jugar con sus desequilibrios, cambiar de posiciones (panza arriba-panza abajo) buscando la HORIZONTA-LIDAD, que será la que le permitirá desplazarse.
Utilizamos también patas de rana, que contribuyen a la flotación y por sobre todo a la propulsión. Es un elemento súper motivante que brinda muy buenos resultados en el camino hacia la temprana independencia acuática. A medida que nos alejamos de estas fases críticas, el proceso será más lento.

Beneficios del contacto con el agua
En cuanto a los beneficios de la natación, ya es conocido que es un deporte súper completo porque utiliza la mayoría de los grupos musculares y es un exigente ejercicio físico que ayuda a mantener el corazón y los pulmones saludables, estimulando la circulación sanguínea y aumentando nuestra capacidad pulmonar.
Nadar también ayuda a mantener flexibles las articulaciones. Los ejercicios en el agua ayudan a evitar los inevitables golpes en las articulaciones de los deportes en tierra que a veces pueden provocar lesiones. El margen de movilidad articular es mucho mayor, sobre todo para las personas que tienen limitada su movilidad, ya que el agua soporta el peso de los miembros.
Los grupos musculares que particularmente se utilizan al nadar varían según el estilo que se escoja. La natación es un deporte que no tiene edad ni barreras para su práctica. Con ella los niños aprenden de forma natural a adoptar una postura corporal correcta, además que contribuye al desarrollo psicomotor general del pequeño.
Por otro lado, las personas con afecciones pulmonares como asma, al ser el ambiente de una piscina normalmente muy húmedo, respiran más fácilmente. Hay que añadir a todo ello, los beneficios para la salud mental que produce: nadar relaja las tensiones, distiende, disminuye el aumento de tono muscular. En el camino del logro de nuevas adquisiciones, se fortalece la autoestima del niño.

Recomendación para los papás
Como papás siempre estamos eligiendo lo que nos parece mejor para nuestros hijos, desde el momento del parto como el colegio al que irán. En ese conjunto de cosas incluimos la decisión de la ida a la piscina. ¿A dónde? ¿Con quién? ¿A qué edad?
Con la idea de dar respuesta a estas inquietudes, en la Escuelita de Natación apuntamos a un método de enseñanza lo más personalizado posible, para así poder atender y detectar las necesidades de los niños
En esa búsqueda creemos que el docente a cargo deberá:
1. Conocer y sensibilizarse con las etapas de desarrollo por las que transita un niño.
2. Brindarle la contención necesaria.
3. Estar seguro sobre los pasos metodológicos a seguir.
4. Estar siempre atento, tanto a las medidas de seguridad como a la parte emocional de los chicos.
5. Ser muy responsable
6. Saber graduar los estímulos.
7. Respetar el ritmo de aprendizaje de cada niño.
8. Valorar los progresos del alumno, fortaleciendo así su autoestima y seguridad en sí mismo.
Que, en definitiva, aprender a nadar esté vinculado a brindarle al niño las herramientas para la exploración del medio acuático apuntando a enriquecer el bagaje motor y descubrir su autonomía en el agua.
Es muy importante en éstas primeras edades utilizar principalmente el "JUEGO" como medio de enseñanza - aprendizaje, donde los niños logran cumplir los objetivos de cada etapa de forma agradable, placentera y disfrutando de éste medio tan enriquecedor como es el AGUA.
Luego que el niño haya experimentado ésta linda experiencia de iniciación acuática, comenzamos según la etapa del niño en la cual se encuentre y su relación con el medio, a trabajar los objetivos correspondientes a lograr.
No hablamos, ni dividimos en niveles según la edad específica del niño, ya que en el medio acuático es el niño y su relación con éste medio el que nos determina la etapa en la cual se encuentra y los objetivos a lograr correspondientes a la misma.
Por eso en la "Escuelita de Natación", los profesores se basan en el programa general con los niveles y objetivos principales a lograr en cada nivel para luego seguir avanzando.

Prof. Verónica Pittaluga
Prof. Elena Bauer
@escuelitadenatacion

Fecha
02/05/2018
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