N°177 - 03/Oct
Nº 177 10/2018 Edición Octubre

COMER & COMER

Comenzamos una nueva etapa con nuestro bebé… el de las primeras comiditas, en las que empieza a descubrir nuevos colores, texturas, olores y sabores.

Cuando empezamos con la alimen-tación complementaria hay algunas cositas que tenemos que tener en cuenta. Primero que nada, complementaria quiere decir que complementa la leche materna (o la leche que el bebé tome), que sigue siendo su principal alimento. Lo ideal es que hasta los seis meses el bebé sea alimentado exclusivamente a pecho materno. Luego del período de lactancia llega el gran momento de introducir los alimentos sólidos. Algunos inician con todo, otros prefieren ir explorando de a poco.
En la mayoría de las familias, somos nosotros, los padres, quienes decidimos cuándo comenzar este proceso de la alimentación con las primeras comidas sólidas en formato de purés. Pero también, hay que saber que podemos optar por una alimentación autorregulada por el pequeño. Ese método, cada vez más usado, es conocido como Baby Led Wining, donde el bebé solito (con acompañamiento de los padres) toma la iniciativa durante todo el proceso y utiliza su instinto y sus habilidades, nos demuestra cuándo llega esa necesidad de alimentarse con sólidos.
Muchas familias optan por hacer un mix de las dos opciones: un poco de cuchara (darle nosotros), y un poco dejar que él experimente, haga enchastre, juegue y aprenda en este divertido y nuevo mundo de los alimentos
¿Se imaginan ser bebé y tener la posibilidad de probar los alimentos con tus propias manos? Esta práctica propone que el pequeño explore por sí solo los alimentos y empiece a familiarizar con sus olores, sabores, texturas y colores y así aprenda desde el comienzo a agarrarlos con sus manitos, a llevar el alimento a su boca, a masticar y a tragar. De esta forma se favorece una práctica autorregulada (el bebé decide qué y cuánto) y desarrolla su autonomía y motricidad fina, y de a poco se va familiarizando con los alimentos y va degustando los sabores.

Hay que tener presente siempre que la alimentación complementaria cumple una función de aprendizaje, es decir, su principal alimento hasta el año es la leche y que con los sólidos experimentan texturas, olores, colores y sabores nuevos y, todo eso, empieza a influir en el aprendizaje de comer.
La propuesta es que nos sentemos a la mesa todos juntos y compartamos la comida en familia, ya que en la primera etapa el comer cumple una función educativa y no tan nutricional para el lactante. El bebé aprende jugando y explorando los alimentos, nosotros debemos cuidar no ofrecerle los que son muy pequeños, los alergénicos, y evitar agregar sal, miel y azúcar hasta el año de vida, que puede extenderse un poco más también.
Para empezar, entonces, tenemos dos caminos a seguir: comenzar con purés de frutas o vegetales a elección, o presentarle los trozos del tamaño de su puño para que él solito se las lleve a la boca y comience a experimentar.
Sí, va a hacer tremendo enchastre pero los bebés y niños aprenden jugando y nosotros aprendemos de ellos y también de las señales que nos dan para saber si están realmente prontos para empezar. Por ejemplo esas señales pueden ser: que haya dejado el reflejo de extrusión (por el que los bebés escupen la comida), que se siente solito, con poca o ninguna ayuda, que estire la manito para agarrar cuando nos ve comer. Lo mejor es guiarse por él, por las frutas y verduras de estación, y ofrecerle variado para que pruebe diferentes sabores.

¿Con qué empezar y seguir?
Entre los seis y siete meses, puede comenzar con una fruta (manzana, pera, durazno, banana), la que haya según la estación del año y en trozos o pisada con tenedor. Sumar vegetales cocidos al vapor: zapallo, boniato, zapallito, coliflor, papa, brócoli. Continuar con cereales sin gluten: mijo, arroz blanco o integral, polenta, quinoa.
Podemos agregar almendras o semillas de girasol, sésamo o zapallo molidas. La carne y los lácteos se pueden ir agregando de a poco, eso depende de lo que elija cada familia.
Importante: evitar el agregado de sal hasta el año porque los bebés aún no tienen bien desarrollados los riñones lo que influiría para su eliminación. Y en el caso de darles quesos que sean sin sal. El mejor es la ricota por su fácil digestión. Igualmente está bueno saber que los lácteos hasta el año de vida no son necesarios en el caso de los bebés alimentados a pecho.
De a poco podemos continuar agre-gando avena, fideos, pan, huevo bien cocido en alguna de esas preparaciones. Entre el siguiente mes y el año puede comer mandarinas, naranjas, frutillas, arándanos, kiwis, tomate, berenjenas, remolachas, legumbres como lentejas, arvejas y garbanzos. En cuanto a las carnes: pollo, carne vacuna, cordero, pescado blanco y también ya puede comer el huevo entero.
Las preparaciones se pueden condimentar con aceite de oliva o girasol en primera prensión en frío. Evitar lo máximo posible el uso de azúcar refinado, dejar que el bebé conozca el sabor natural de cada alimento, con su paladar virgen disfrutará mucho más.
Que la alimentación sea sana, nutritiva y un momento de felicidad. Siempre es preferible que cuando empieza a probar cualquier de los alimentos indicados por primera vez lo haga de a uno por vez. Con eso nos aseguramos que puede conocer e identificar cada uno de sus sabores.
Lo mejor es preparar nosotros mismos la comida en casa. Recordar que siempre hay posibilidades rápidas para cuando estamos en apuros como fainá o crema de avena con frutas, verduras al horno como papa, boniato o zapallo asados en su propia cáscara. Se las ponemos en trocitos, le encantará agarrarlos con sus propias manitos.
Ofrecer de todo, variedad y en un mismo plato más de una opción para que tenga la posibilidad de elegir qué tiene ganas de comer y así el menú sea variado. Si hay un alimento que rechaza, no darle importancia y probar unos días después. En muchos casos es cuestión de encontrar el momento adecuado de cada niño.
Sea cual sea la forma que decidamos alimentar, lo importante es hacerlo con mucho amor, paciencia y en familia, lo cual también es un aprendizaje para nosotros mismos, ya que ellos son nuestros grandes maestros. También llegaron para enseñarnos cómo alimentarnos mejor.
Emprender el comienzo de la alimentación complementaria de nuestro bebé puede ser un lindo momento para rever cómo nos estamos alimentando como familia y que tan saludable son nuestras comidas, recordando que el comienzo de la alimentación de nuestros hijos es un regalo para toda la vida.


 


Jacinta Luna
www.ricoparabebes.com

Fecha
02/10/2018
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