Mayo 2017

Edición Mayo

Son las siete de la mañana y está amaneciendo con neblina, así lo veo desde la ventana de mi cocina. Suenan las despertadoras en el piso de arriba. Y escucho ruidos de los “hombres” de la casa. Sí, ya casi dos hombres, hechos y derechos.
Me sirvo un mate y no dejo de pensar en cuantas editoriales he escrito inspirándome en este papel de mamá con ellos y para ellos. Puf!
Esta vez, mi idea no es hacer una más sobre esta “vida”, sino un resumen. Pero… ¿cómo se hace un resumen de estos veintiún años desde mi primer test de embarazo? Nada fácil.
Sus primeras tortas de cumpleaños. Sus primeros disfraces. Sus primeras bicis. La primera ida al zoológico, su primera palabra, sus primeros pasitos solos, su primera vacuna, su primera caída de diente…y ahora sus primeras novias, su primer libreta de manejo, sus primeros trabajos, las elecciones de sus carreras, sus primeros ahorros… todo va quedando en mi anecdotario como mamá.
Está de más decir que estoy más que feliz y orgullosa de tenerlos. De lo “buena gente” que son. “Tipos de la planta” se diría por ahí.
No me gustan mucho las frases hechas, pero… ¿quién sería yo sin ellos? Una vez que los tenemos, nuestras vidas cambian para siempre. Ya nada es lo mismo. Y en esta linda etapa de la vida que me toca con ellos, ya casi no hay que educarlos, sino escucharlos y disfrutarlos. ¡Cuando están en casa y cuando tiene ganas de charlar con una, claro! Ya les va a tocar. Más rápido de lo que se imaginan.
Me queda solo agradecer a mi madre, por tanto. Feliz y bendecida de tenerla conmigo y sobre todo en estas fechas. ¡Una genia mi vieja!
Nada más lindo que despertar un frío domingo de mayo con un rico desayuno en la cama, viviendo veinticuatro horas mimada por nuestros hijos y una día más para guardar en nuestras memorias como mamás.

¡Feliz día para todas!
Rosina Campomar

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