N°163 - 01/Feb
Nº 163 2/2017 Edición

Verano para rato. En febrero, vacaciones en la playa

Febrero es un mes elegido por muchas familias para vacacionar. Los niños vienen esperando desde diciembre, por lo que es normal que a esta altura estén ansiosos y contando los días para, por fin, salir de vacaciones. En Uruguay, los balnearios de la costa con sus playas de lo más diversas, ofrecen un escenario propicio para ganar buenos recuerdos en familia. De eso se tratan las vacaciones.


¡Por fin febrero! Un mes elegido por muchos para tomarse esos días de licencia anual y salir hacia la costa y sus playas en familia. Sin las exigencias de horarios, viandas y deberes llegaron las vacaciones: tiempo para dormir más, descansar en casa, invitar amigos y para, al mismo tiempo, fomentar lazos de unión familiar y de convivencia.
Las vacaciones son una oportunidad para estar más juntos y compartir momentos que en el año, con las rutinas y obligaciones, muchas veces resulta más difícil.

“La arena es el escenario ideal para practicar los primeros pasitos, si es que justo nuestro bebé este verano decidió empezar a caminar”

En Uruguay, la playa es un escenario perfecto para aprovechar el verano y descansar. La dupla arena y mar, ofrece a toda la familia, grandes y chicos, una infinidad de propuestas de juegos, y con ellos, la posibilidad de estimular los sentidos de los niños de una manera excepcional. Esa arena que se encuentra en muchas de nuestras playas, ofrece la ventaja de no tener que preocuparnos por si nuestro hijo se ensucia o se hace daño. Es el mejor amortiguador de golpes e ideal para practicar, con la ayuda de los adultos, los primeros pasitos si es que se está animando a caminar, o volteretas, saltos más arriesgados, o hasta los divertidas formas de enterrarse partes del cuerpo si son más grandecitos. Cualquiera de esas actividades son muy positivas para el desarrollo psicomotriz y la estimulación de la imaginación de los niños. La única precaución es evitar que entre en los ojos y si sucede, jamás frotarlos, a la arena hay que sacarla ayudándose con agua, pero que no sea la de mar que a veces al estar muy salada irrita aún más la vista. Con niños, y para disfrutar de la playa, no pueden faltar baldes, palas, rastrillos y moldes; típicos regalos por estas fechas.

“En la playa es fácil divertirse: hacer un agujero en la arena, llenarlo de agua, y enterrarse los pies o manos. Tampoco pueden faltar las construcciones de castillos que ayudan a desarrollar la psicomotricidad fina del niño”

Estimular sus sentidos
Para los niños las vacaciones son un tiempo muy especial, no sólo porque se suspenden las obligaciones del año, de ir a la escuela o al jardín, o de que mamá y papá se vayan de casa para trabajar, sino porque surgen otros planes: la playa, una piscina, ir al parque o simplemente disfrutar más del aire libre y en familia, un dato nada menor para el niño. Además, al igual que los adultos, cuando tocan vacaciones, los niños pueden despejarse del estrés escolar, conocer cosas nuevas y por qué no acercarse más a esos familiares que durante el año poco se ven. Es un tiempo, entonces, para aprovechar la estimulación de los sentidos, de la vista, el tacto, el olfato.
En el parque o en la playa, el niño puede mirar a corta y a larga distancia, tocar texturas que normalmente no tiene a mano, como la arena, el pasto, el agua, el barro, discriminar olores hasta ahora desconocidos, como el del mar, y escuchar sonidos de las olas, animales, otros niños o personas.
Aquí van algunas sugerencias de juegos para estimular los sentidos al aire libre. Para el oído: jugar a cerrar los ojos y a adivinar si lo que se escucha es el sonido de un pájaro, un perro ladrando, el del mar, o cualquier otro. Para la vista: jugar al veo-veo y hacerle buscar objetos que se sitúen muy cerca y otros más lejos. Para el olfato: si es pequeño una forma de estimularlo es darle masajes con la crema que se utilice para protegerle del sol, algunas contienen perfumes suaves. Si es más grande, pueden jugar a reconocer y diferenciar los olores del pasto, una flor, del mar o la arena mojada. Para el tacto: la arena de la playa es un elemento ideal. Tenemos que dejarlo que la toque a su gusto, tratando de que no se la lleve a la boca, y que la mezcle con agua para descubrir que su textura se convierte. Para el gusto: puede probar un poquito de agua de mar, tan diferente al que está acostumbrado. No le hará nada hacerse un buche.

La playa, infinitos escenarios
Lo que para un adulto supone un día más de playa, para los niños puede convertirse en una jornada fascinante. La playa brinda infinitas oportunidades más allá del típico juego de palas y la construcción de castillos de arena. Con imaginación y ganas es fácil crear juegos para juntos divertirse y mejorar, así, los lazos familiares para el resto del año. Las vacaciones dejan recuerdos en los niños y mejor que sean de esos inolvidables. Para los niños el verano es un momento muy especial, y los padres deben aprovecharlo al máximo.
La playa es uno de los mejores lugares para estimular el área de la motricidad gruesa y fina, desarrollar nuevas habilidades manuales y fomentar el caminar en los niños más pequeños. El juego con agua y arena fomenta el crecimiento en todas las áreas del desarrollo. Los niños construyen destrezas socio-emocionales al interactuar con otros durante el juego. Se fomenta el desarrollo motor cuando cargan, vierten y filtran la arena. Y una actividad libre, como lo es el juego con agua y arena, no tiene una manera correcta o equivocada de hacerla. Permite la expresión creativa de los niños y los motivan a planear lo que sea que su imaginación quiera. Actividades como esas fomentan el desarrollo de un proceso sin poner tanto énfasis en el producto o el resultado final.
Además, un beneficio adicional del juego con agua y arena es que generalmente tiene un efecto tranquilizador. Ellos disfrutan la frescura del agua y la sensación de la arena cuando corre entre sus dedos. ¿Qué niño no cae rendido a la noche después de un día en la playa?
Si tiene más de 4 años es conveniente incluir más juguetes: camiones, tractores, moldes de animales, para animarlo a crear escenas y cuentos. Las posibilidades son ilimitadas y el juego en la playa le puede interesar hasta a un niño tímido o que tiene dificultades para relacionarse con los demás. Entonces, ¿quién puede negarse este verano a una invitación de ir a la playa?


Bien preparados 
No es novedad, pero recordarlo nunca está de más, que el mediodía no se hizo para estar en la playa, ni esas horas entre las 11 y las 16. Además de controlar el horario adecuado para bajar a la playa, antes de hacerlo hay que prepararse. Imprescindible que todos, grandes y chicos, 30 minutos antes se coloquen protector solar, superior a 30, mejor si es resistente al agua, por todo el cuerpo, incluido nuca, pies, manos, y orejas. Una vez en la playa hay que reponer el protector solar, y más aún si nos metimos al agua. Otros elementos imprescindibles para bajar a la playa: gorro, agua y sombrilla. Tampoco debería faltar algún refrigerio saludable como frutas frescas, porque a los niños la playa suele despertarles mucha hambre. 

Menores de 6 meses abstenerse 
Si este verano tu hijo tiene 6 o menos meses, la playa no debería ser el escenario del verano. Es que su piel aún no está preparada para ponerle protectores solares, pueden darle alergia, y someterlo al calor de la playa le hará daño. Si este verano ya cumplió los 6 meses tendrás que hacer una prueba: aplicar la crema en la cara interna del antebrazo y observar si la tolera bien. Si no hace ninguna alergia ya estará listo para bajar a la playa a disfrutar de todos sus beneficios, pero respetando los horarios permitidos y utilizando el protector solar adecuado. 

María Eugenia Vilardo
Lic. en Psicomotricidad
eugenia.vilardo@gmail.com




Fecha
01/02/2017
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