N°164 - 01/Mar
Nº 164 3/2017 Edición Abril

Niños superdotados. La importancia de la detección precoz

Existe cierta “negación” a reconocer la necesidad de una atención particular a las altas capacidades intelectuales, sobre todo cuando se interpreta que son “privilegiados” por tener tal condición. Hay ciertos cuestionamientos a si se debe atender o no a aquellos que están en ventaja de convertirse en “mejores”, pensando erróneamente que les irá bien sin ajustes en la educación.

Nadie niega la necesidad de una atención especial para alumnos discapacitados y aquellos que no logran llegar a la media. Sin embargo, los más capaces también presentan necesidades educativas especiales, con entornos de aprendizaje que optimicen y adapten su desarrollo y en los que puedan responder coherentemente.

¿Qué son las altas capacidades intelectuales?
“Altas capacidades intelectuales” es un concepto que engloba, superdotación, talento y precocidad intelectual.
La superdotación consiste en una interacción entre inteligencia elevada (capacidad intelectual superior a la media y mayor facilidad para aprender), motivación elevada (interés y dedicación) en determinadas áreas o tareas y alta creatividad (capacidad de pensamiento divergente ante la presentación de un problema). Existen diversos autores y teorías respecto al tema, pero en general se considera necesario contar con un Cociente Intelectual por encima de 130.
Para poder ayudar y detectar a estos niños, es necesario abordar algunas de sus características:
* Aprenden más rápidamente y en mayor profundidad. Tienen una capacidad de razonamiento superior y a partir de hechos concretos pueden generalizar ideas, sacar excelentes conclusiones por sí solos y establecer relaciones complejas.
* Ante un problema, se le pueden ocurrir muchas soluciones alternativas. La originalidad de su modo de funcionamiento intelectual hace que den la impresión de que no se toman en serio las cosas o parezcan raros.
* Su gran sentido crítico junto con la exigencia, la persistencia en la defensa de sus puntos de vista y las permanentes preguntas, hacen que parezcan desafiantes para el profesor y generen impaciencia. Recordemos que son muy perseverantes hasta obtener lo que desean, además de muy curiosos.
* Generalmente exhiben un alto grado de energía. Les puede costar mucho permanecer sentados a menos que se sientan interesados en la tarea y ahí logran mantener largos períodos de concentración.
* Poseen una alta sensibilidad afectiva. Se preocupan por temas morales y sociales. Tienden a ser los líderes de los grupos.

Detectarlo a tiempo
Es fundamental su detección e identificación temprana. La detección consiste en observar la posibilidad de que un alumno presente altas capacidades intelectuales debido a que se perciben características típicas de este tipo de niños. Esta identificación puede ser realizada por el docente, el psicólogo, el psicopedagogo, la familia, el pediatra, etc.
Luego de la detección, los encargados de la identificación o verificación de esa dotación intelectual son los psicopedagogos o psicólogos que evalúan a través de herramientas cognitivas, creativas, emocionales y sociales al niño; llegando o no al diagnóstico.
El momento más óptimo para su identificación es en la niñez, en donde se puede empezar a estimular e intervenir, pero es necesario que el diagnóstico se confirme una vez que el sistema nervioso madure, en torno a la adolescencia. Recordemos que el sistema nervioso está en permanente cambio y que es en la infancia cuando tiene mayor plasticidad cerebral.

Es necesario comprender y aceptar las características que presentan. Se les debe brindar lo que realmente necesitan de acuerdo a su potencial. Hay que tratar de no homogenizar la educación, por el contrario hay que brindarles a todos las mismas oportunidades de desarrollo educativo. En los casos de los superdotados, su educación necesariamente tiene que diferenciarse con la de sus pares.
El objetivo será entonces facilitarles los medios educativos, sociales, afectivos y económicos para su mejor desarrollo y adaptación, que redundará en beneficios para sí mismos, de su familia, la sociedad o del país. De ellos pueden surgir adelantos, inventos y creaciones a favor del progreso humano que no se pueden desaprovechar.


Marinela Maldonado Echeverri
Lic. en Psicopedagogía

Fecha
02/04/2017
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