N°178 - 03/Dic
Nº 178 12/2018 Edición Diciembre

Dormir en cuarto propio

Armar el cuarto del bebé suele ser algo que genera mucha ilusión. Pensar ese espacio especialmente e imaginarlo ahí nos hace proyectar cómo va a ser la vida con ellos. La realidad es que, en general, terminan durmiendo en el cuarto de sus padres los primeros meses. Sea cuál sea tu postura, en algún momento el niño debe pasar a su propio cuarto y cama. A veces es a los 4 meses, a los 6 o a los 3 años. En muchas ocasiones sucede cuando llega un nuevo integrante a la familia y los padres temen tener 2 niños al mismo tiempo durmiendo con ellos. 
Compartir el cuarto con los bebés tiene sus pros y sus contras:


PROS: 
- Es muy compatible con la lactancia a demanda que se recomienda en las primeras semanas de vida de un bebé (esto lo suele aconsejar o desaconsejar el propio pediatra) 
- Se puede estar muy pendiente del bebé toda la noche, es muy común que los padres se acerquen a mirarlo y chequear que esté bien de temperatura o que esté respirando. La Academia Americana de Pediatría lo recomienda desde el punto de vista de la seguridad hasta los 6 meses de vida del bebé. 
- Los despertares suelen solucionarse más rápidamente. Cuando un bebé se despierta en la noche sea por el motivo que sea, estar en el mismo cuarto ayuda a poder atenderlos antes y lograr que vuelvan a conciliar el sueño.


CONTRAS: 
- Escuchar TODOS los ruidos que hace el bebé. Los recién nacidos suelen ser muy ruidosos cuando duermen, y el oído de una madre se sensibiliza inmediatamente. ¡Ojo! Lo mismo puede pasar al revés, ellos (especialmente cuando son un poco más grandes) se pueden despertar por los ruidos que hacen los padres por más cuidadosos que sean 
- Se puede estar muy pendiente del bebé toda la noche. Sí, esto mismo puede ser tanto un pro como una contra, estar tan pendientes puede hacer que ellos lo noten y se terminen despertando, al mismo tiempo que para los padres también es agotador estar levantándose a chequearlo por cualquier ruido o movimiento del bebé 
- A la larga es contraproducente para los dos, eventualmente el niño va a necesitar su propio espacio, y cuánto antes lo tenga, mejor. Es más probable que el niño adopte muletillas o asociaciones de sueño más difíciles de sacar durmiendo con sus padres que si estuviera solo en su cuarto.


Esto no quiere decir que una vez que el niño esté en su propio cuarto va a dormir toda la noche de corrido, si lo venía haciendo es de esperar que máximo en un par de días esté con su rutina habitual; pero si despertaba muchas veces en la noche hay que modificar otras cosas (eliminar muletillas negativas e incorporar el sueño independiente) que lleva otra vez tiempo, paciencia, constancia y persistencia. Si la idea es enseñarle a dormir yo siempre aconsejo que se haga en el dormitorio definitivo del niño, no tiene sentido hacerlo en el cuarto de los padres para al poco tiempo estar haciendo la transición. 
Una vez que el cambio esté hecho no se debería volver atrás, salvo en casos como por ejemplo vacaciones donde no hay más remedio que compartir el cuarto, pero apenas se vuelva a la rutina, es fundamental retomar los hábitos y la rutina. 

¿Qué pasa cuando el dormitorio es compartido con hermanos? 
Hasta acá veníamos suponiendo que el niño tiene cuarto propio, pero muchas veces pasan de dormir con sus padres a dormir con un hermano. Esto puede ser por elección (nada más lindo que el tiempo compartido con los hermanos) o por disponibilidad de dormitorios. Si tomar la decisión de pasar al bebé a su propio cuarto era difícil, tener que pasarlo a uno compartido es aún más complicado porque puede afectar el sueño de todos, y ya sabemos que cuando un hijo duerme bien no podemos hacer nada que ponga en riesgo esta situación. Acá van algunos consejos para hacer esto lo más exitoso posible. De todas maneras si alguno de los dos se despierta muchas veces en la noche sugiero solucionar esto antes de ponerlos juntos: Si el que se despierta es alguno de los que ya estaba en el cuarto hay que enseñarle a dormir bien antes de traer al chiquito. Si es el bebé el que se despierta mucho sugiero llevarse a el/los grande(s) al cuarto de los padres unos días mientras se le enseña a dormir al pequeño. De lo contario puede llegar a ser un problema. 

1.Crear espacios individuales. Especialmente al que ya estaba primero en el cuarto le puede molestar que invadan su espacio. Por eso, separar un área para cada uno donde puedan tener sus propias cosas ayuda mucho 
2. Respetar las rutinas de sueño de cada uno. No podemos pretender que porque comparten cuarto se tienen que acostar y despertar a la misma hora, probablemente en algún momento converjan a esto pero mientras tanto hay que mantener todo como antes. Esto a veces implica que la rutina se tiene que hacer en otro cuarto para no molestar al que está dormido. Flexibilidad y adaptación al cambio son clave aquí. 
3. Ser creativo con las siestas. Si son de los que les gusta coordinar las siestas (¿a quién no?) pero tienes miedo que uno despierte al otro o que le cueste más trabajo dormirlo, para esto sugiero dormir primero al que le cuesta más trabajo conciliar el sueño y luego ir con el otro o directamente acostarlos en cuartos separados, de nuevo ver cuál es el más sensible a los cambios y dejarlo en su ambiente, cambiando al otro de lugar. Puede ser cualquier lugar de la casa donde logre oscuridad total y tranquilidad. 
4. Comprar una buena máquina de ruido blanco. Si no consiguen usar las apps o videos de YouTube o Spotify, pero esto les puede hacer la diferencia una vez más en enmascarar los ruidos del hermano. 
5. Ser firme y consistente. Sí, otra vez. Fijar reglas y explicárselas a los dos (obviamente el mayor las va a entender mejor), acerca de qué se puede y que no se puede hacer. Por ejemplo si el hermano está cansado no podemos gritar ni escuchar música; o después de que se apaga la luz no se puede hablar más. 
6. El timing es clave. Si sienten que el hermano grande todavía es muy chiquito para compartir cuarto, tal vez haya que esperar un poco más para cambiar al bebé, especialmente por el tema de la confianza de dejar solo a un bebé chiquito con un niño de tal vez 1 o 2 años que no es muy consciente de los peligros y las consecuencias de determinadas acciones. Distinto es por supuesto cuando son múltiples (mellizos, gemelos, trillizos, etc.), en ese caso se aconseja cambiarlos al mismo tiempo. 
7. ¿Ya hablamos de paciencia, verdad? Si, otra vez yo repitiendo lo mismo. Esto también es un proceso, y también lleva tiempo. Es posible que el sueño de ambos se vea modificado por unos días pero mientras los padres sean claros y se mantengan firmes, esto, como todo, también va a pasar. 
Esta transición puede llevar entre 2 días y unas 4 semanas dependiendo cómo se haga, si el bebé ya está durmiendo toda la noche, etc. 
Si precisas ayuda, ¡no dudes en consultarme!


Algunos consejos 
Los dos padres tienen que estar de acuerdo con esta decisión: es un cambio muy importante y no podemos estar yendo y viniendo con el niño de un cuarto a otro con discusiones con el medio. Hay que hacer el duelo y estar tranquilo que es el momento ideal. 
Cuarto seguro: Nada de chichoneras ni muñecos adentro de la cuna. Nada de cables ni móviles que puedan llevar a accidentes. Tener un monitor con video para verlos y oírlos desde el cuarto de los padres suele dar mucha tranquilidad. También tiene que haber persianas o cortinas black out para evitar la luz solar mientras el niño duerme. 
Rutina, rutina, rutina. Saber qué viene después da mucha tranquilidad y seguridad a los niños y en este caso mostrarles que también pueden tener su rutina en otro cuarto es muy práctico. 
Nunca hacerlo cuando el bebé o niño están enfermos o no se sienten bien. Si bien el momento ideal no existe, cuando se sienten mal necesitan extra mimos y no un cambio tan grande como este. 
Pasar mucho tiempo en el cuarto del niño antes de hacer la transición. 
Ruido blanco constante desde que se acuestan hasta que se despiertan e incluso en las siestas (hay máquinas que se enchufan a la pared y sino apps o videos de YouTube que duran toda la noche). Es muy útil para conciliar y mantener el sueño, no genera adicciones y es muy fácil de sacar en cualquier momento si así se desea. 
Muñeco de apego o de transición. Puede ser su favorito o uno nuevo que se le presenta como compañero de descanso (no se recomienda por cuestiones de seguridad antes de los 4-6 meses). Está bueno que acompañen al niño en la rutina antes de dormir también y que “huela” a mamá. 
Chupete. Cuando el niño ya se puede poner solo el chupete recomiendo dejar varios esparcidos en la cuna para que pueda encontrarlo y ponérselo enseguida apenas se da cuenta que no lo tiene más. Antes de esa etapa también es muy útil como técnica de auto-relajación aunque haya que reponerlo algunas veces en la noche. 
Todo cambio que queramos introducir en la rutina de los bebés lleva: tiempo, paciencia, constancia y consistencia. No podemos decir que si al segundo día no se adaptó volvemos para atrás, cada paso en falso es un mensaje muy contradictorio para el niño que no entiende qué está pasando. Ponerse objetivos y metas realistas ayuda siempre.


0-4 MESES: Se recomienda dormir en el cuarto de los padres, en una cuna al lado de la cama. Usar ruido blanco constante toda la noche, esto funciona muy bien tanto para los bebés (recuerden que el útero materno es un lugar muy ruidoso al que los bebés están acostumbrados) como para los padres, para enmascarar estos ruiditos.


DESDE LOS 4 HASTA LOS 7 MESES: Es la etapa ideal para moverlos a su propio espacio. Tienen la capacidad de pasar más horas (a veces hasta toda la noche) sin comer, ya son más sensibles a los ruidos (¿alguna vez imaginaste que el ruido que haces al darte vuelta en la cama lo podría despertar?) pero todavía no atravesaron la etapa de ansiedad de separación, en la cual el niño entiende que es una persona distinta de su madre y se asusta mucho cada vez que queda solo. 
¿CÓMO? Como comenté antes, pasar mucho tiempo en el cuarto del bebé antes de pasarlo por las noches. Que ya esté haciendo por lo menos una siesta en su dormitorio, jugando en varios momentos del día en el piso, familiarizarlo con los olores, los ruidos, los muebles y chiches es muy útil para que lo sientan como propio y no se asusten del cambio. Durante los 3 o 4 días antes de pasarlo a su cuarto recomiendo hacer la rutina antes de dormir (canto, juego, canción para bajar el ritmo y cambiar a modo sueño) en su propio espacio aunque después lo terminen llevando a dormir al cuarto de sus padres. Se puede llevar la cuna o el moisés donde dormía antes de hacer la transición a la cuna “grande”. Probar acostarlos ahí unos cuantos días, puede ser hasta que esa camita les quede chica o hasta que vean que están adaptados al cuarto. Si alguno de los padres se siente más tranquilo, pueden llevarse un colchón para acompañarlo los primeros días. Sigue sirviendo mucho el ruido blanco, el muñeco de apego y el chupete.


DESDE LOS 8 MESES HASTA EL AÑO: En esta etapa si bien ya cambia mucho la interacción con el niño, no se debería ver mucha resistencia al cambio de cuarto. En general se adaptan en 2-3 días. Si tienen miedo de hacerlo ahora por la angustia de los 8 meses, desarrollo de nuevas habilidades, dientes, etc.… ¡Sepan que no hay un momento ideal (o ya pasó ese momento) así que cuánto antes lo hagan mejor! Claro que si el bebé está enfermo o se siente mal conviene esperar unos días. 
¿CÓMO? Aplica lo mismo de los 4-7 meses pero se le suma que el niño ya entiende mucho más y conoce mejor su entorno, así que hay que tener extra paciencia y consideración. Es probable que proteste y se queje. Traten de consolarlo y mostrarle que su cuarto es un lugar seguro creado especialmente para su disfrute y buen descanso. Evitar las asociaciones negativas del niño con su dormitorio, por más que duerma bien o no.


DESDE EL AÑO EN ADELANTE: El niño tiene claro que su lugar de descanso es el cuarto de los padres. Suele llevar entre 7 y 14 días que se acostumbren al cambio. Si hasta ahora no lo hicieron por filosofías de crianza, por falta de espacio o por no animarse no importa: ¡este es el momento! 
¿CÓMO? Además de todo lo que vimos antes, recomiendo empezar la rutina de antes de dormir media hora antes de lo habitual porque les puede llevar más tiempo dormirse sin sus padres durmiendo con él en el mismo lugar. Reforzar mucho el vínculo durante el día mostrándoles que no están solos, y que esto es lo mejor para ellos. Hacer hincapié en lo lindo que es su dormitorio y todas las cosas que los van a acompañar en su descanso. Abrir el diálogo mucho para que ellos puedan expresar sus sentimientos respecto a este cambio. Si se van a quedar con ellos, háganlo en un colchón en el piso, sugiero que no sea por más de 3 días porque lo incorporan como hábito nuevo, y eso lleva más lágrimas después. Si el niño ya es más grande y se sabe bajar solo de la cuna e ir al cuarto de los padres lo que recomiendo es de manera muy calma y silenciosa volverlo a llevar cuantas veces sea necesario y al día siguiente volver a recordar las reglas, explicarle que ese es su cuarto ahora y que ya no puede dormir con mamá y papá. Que eso no quiere decir que ya no lo quieran o que lo quieran menos, sino que como ya es tan grande necesita tener un lugar para él.

Luciana Jinchuk 
Consultora de sueño 
@volveradormir

Fecha
02/12/2018
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