N°162 - 01/Ene
Nº 162 1/2017 Edición

Dejar los pañales, objetivo del verano. ¡Ojo! No apurarlo

En estos meses de verano algunas mamás quieren aprovechar el calorcito, más el tiempo de vacaciones y se anticipan a una situación para la cual su hijo aún no está neurológicamente preparado: dejar los pañales. Como si empezar a usar bombachita o calzoncillos fuese una cuestión del clima. Mejor esperar el momento justo, para evitar retrocesos y dolores de cabeza.

Dejar los pañales y empezar a controlar los esfínteres es una etapa muy esperada, que muchas veces preocupa a los padres, y en torno a la cual hay varios mitos y consejos de todo tipo. Lo primero que hay que saber es que el control de esfínteres es un aprendizaje que requiere maduración fisiológica y no solo cronológica. Es decir que no depende únicamente de la edad que tenga el niño. En general es un proceso que puede darse entre los 18 meses y los 5 años y que varía según otros elementos de su individualidad y de la maduración fisiológica que adquiera.
Como todo proceso de aprendizaje requiere de un adulto que esté disponible para acompañar. ¿Qué quiere decir esto? Que el adulto referente del niño es muy importante para apoyarlo en esta nueva adquisición. Sus padres son quienes deben llevar adelante este acompañamiento. No deleguemos esta tarea a nadie más, ni siquiera al centro educativo donde concurre nuestro hijo. Estar disponible para el niño quiere decir estar atento a las señales que va dando, ya explicaremos cuáles, para no forzar ni obstruir el proceso que culminará con el control de los esfínteres. Quiere decir también reforzar al niño en los logros que va teniendo, aunque sean pequeños, y creer que podrá hacerlo.
Todos los niños tarde o temprano logran controlar los esfínteres, el cómo lo hagan, el camino que transiten en este proceso marcará de alguna manera otros futuros aprendizajes. De nada sirve entrenar a un niño en el control de esfínteres pidiéndole que pase largos ratos sentado en una pelela o en el water. Si no está maduro neurológicamente no podrá hacerlo.

“Todos los niños, algunos antes otros después, logran controlar los esfínteres”

Control y autonomía
El niño va dando ciertas señales en etapas previas a lograr el control de esfínteres. Son señales que se relacionan en primera instancia con la autonomía que fue adquiriendo a lo largo de los primeros años de vida. Se requiere cierta autonomía para comenzar a transitar esta etapa de aprendizaje. El niño que ya come solo por ejemplo, o el niño que tiene iniciativas autónomas como querer vestirse sin ayuda está más próximo a comenzar a decirle adiós a los pañales. La conductas de autonomía sitúan al niño en otro escenario, el escenario de las acciones que comienzan y terminan voluntariamente independientemente de la voluntad del adulto. Esto es, en definitiva, lo que el niño debe controlar dejando atrás el pañal: su cuerpo, las sensaciones que le produce y lo que sale de él.

“De nada sirve obligarlo a sentarse largo rato en una pelela o el water, si no está maduro neurológicamente, no lo logrará”


Es alrededor de los dos años de edad que el niño se afirma en su personalidad, que descubre día a día todas sus potencialidades, y por eso no es casualidad que el control de esfínteres ocurra en esa etapa. Ha ganado autonomía desde que era bebé y dependía de su madre para todo. Ahora cree que es el dueño de su pequeño universo. Muchos niños usan el control de esfínteres como un arma poderosa para tener a sus padres en vilo. Ellos son ahora los que controlan su cuerpo y lo que sale de él. No es poco frecuente niños que retienen las heces o la orina por largos periodos de tiempo, a sabiendas de lo que eso produce en sus padres: mucha preocupación, atención, miradas. Otros niños temen lo que sale de su cuerpo, y les da miedo dejar los pañales, es como un salto al vacío. La caca y el pichi es para otros un regalo que con gusto entregarán a sus padres. Cuando el niño quiere complacer a sus padres es más sencillo que acceda a comenzar a transitar ese camino de aprendizaje que implica el control de esfínteres.
El desarrollo del lenguaje es otro paso previo al control esfínteres, poder armar frases, comprender ordenes sencillas, expresar algo de su pensamiento hace que el niño se despegue un poco de lo concreto, y que acceda al pensamiento simbólico. En esta etapa los juegos de imitación y el juego simbólico son importantes, el niño juega a “como si” fuera un…, los juegos de roles cobran importancia. Muchos niños comienzan a imitar a los adultos cuando van al baño. El pensamiento simbólico permite anticipar lo que va a suceder, esto es de suma importancia para el control de esfínteres porque de eso se trata, de anticipar la salida de la orina y las heces del cuerpo.

“Paciencia, para llegar a lograrlo el camino no es el lineal, pueden suceder avances y retrocesos”

Con respecto al pañal de la noche, no es necesario sacarlo a la misma vez que el del día. Durante la noche el niño está librado puramente a su maduración fisiológica. Dormido no puede poner en juego otras herramientas que sí le sirvieron para el aprendizaje que se da durante el día como la imitación, la atención o el registro de las sensaciones corporales que le produce la orina al salir de su cuerpo. De todo eso no puede ser conciente. Es por eso que un niño que ya controla durante el día puede necesitar usar pañales a la noche. Cuando el pañal amanezca completamente seco y el niño orina después de levantarse estará listo para dejarlo también por las noches.

Lic. Yohana Sampietro
Psicóloga Perinatal
yohanasampietro@gmail.com

Fecha
01/01/2017
Algunos temas en esta edición
Enviar por email
Email de tu amigo Mensaje