N°163 - 01/Feb
Nº 163 2/2017 Edición

Estar en pareja. Negociar, comprometerse y comunicarse

Pocas experiencias en la vida son tan gratificantes como la de enamorarse, apasionarse por alguien y ser correspondido.
Sin embargo, y con el correr de los años, una relación tiene sus altibajos. Negociar y la comunicación son factores claves para ir llevando los vínculos.

El rol del hombre en la paternidad ha ido cambiando y ya hace unas cuantas décadas tomó un lugaEl comienzo de una relación se suele vivir con un gran deseo, pasión y en un estado de enamoramiento profundo. Esas fases iniciales están llenas de excitación y sorpresa. Cuando se está enamorado, las relaciones sexuales son realmente muy gratificantes. Hay muchas razones para que así sea.
Cuando dos personas se enamoran hay un alto nivel de novedad, poco se sabe del otro, hay un escaso conocimiento, que es lo que mantiene altísimo el atractivo e interés mutuo.
A eso se le suma que la mayor parte del tiempo en que la pareja está junta se comparten actividades de ocio: paseando, charlando, mirándose a los ojos, haciendo el amor. ¡Qué más gratificante que todo eso!
Además, en esta etapa de enamoramiento se está libre de compromisos, hay un bajo nivel de responsabilidades y obligaciones, a lo que se suma un alto nivel de idealización del otro, no se le encuentran defectos, todo es maravilloso y positivo y por lo general sucede que se crea una falsa expectativa de continuidad, como si toda la vida fuera a ser así.
Pero cortemos con tanta dulzura, como dice un comercial de televisión ya que eso es una utopía. Con el paso del tiempo y sobre todo con el inicio de la convivencia, se suceden cambios en donde ambos integrantes de la pareja descubren que el otro no solo tiene virtudes sino también defectos. El desafío del amor es amar también esos defectos o dejar de estar juntos.

“Con la convivencia se empiezan a conocer los defectos, el desafío del amor es amar también esas cosas que no nos gustan del otro”

Acordar, no imponer
El aumento de divorcios, separaciones, y parejas que conviven por poco tiempo, además del derrumbe del mito “hasta que la muerte nos separe”, demuestra que la vida en pareja se está tornando cada vez más difícil.
El amor por sí solo no es suficiente, la realidad demuestra que incluso parejas que deciden casarse o vivir juntas estando profundamente enamoradas, tienen conflictos que las lleven al divorcio, la separación o la infelicidad.
A veces se piensa que tener una buena convivencia implica no tener conflictos. Eso es imposible, la cuestión es aprender a manejarlos y superarlos. Y entre las técnicas básicas de negociación que se deben tener claras es decir lo que se piensa desde ese primer momento que molesta, y saber escuchar al otro sin pensar que se tiene siempre la razón.

“Tener una buena convivencia también es tener conflictos. La cuestión es aprender a manejarlos y superarlos”

La frustración de uno de los integrantes de la pareja se va a poner de manifiesto siempre, a la larga o a la corta. Cuando un miembro de la pareja alimenta resentimientos durante mucho tiempo, termina explotando por sucesos menores o tomando sutiles revanchas que generan la bronca del otro y así se empeora la situación. Y lamentablemente muchas personas ocultan su frustración para no tener problemas, cuando lo indicado es expresar el malestar y buscar con el otro la solución del problema.
A veces las diferencias de opinión, de puntos de vista e incluso de gustos y preferencias, son inevitables por más que haya amor en la pareja. Esto no quiere decir que no se pueda llegar a un acuerdo sino que, por el contrario, deben ser el punto de partida de una buena conversación y negociación. El objetivo es llegar a un acuerdo y no de imponer un punto de vista. Tal vez se requiera de una renuncia por parte de uno de los integrantes de la pareja. Pero lo importante es recordar que las discusiones en las que cada uno trata de demostrar que tiene razón y que el otro se equivoca, no son aconsejables para llegar a un acuerdo. Y tampoco lo son aquellas en las que se traen muchas cosas del pasado. Al pasado pisado, porque de lo contrario la otra persona se pone a la defensiva y no le estimula a buscar una solución.

Comunicación, la clave
A veces hay diferencias muy marcadas en una relación de pareja que a lo largo de los años se mantiene junta sin decirse lo que a cada uno le gusta, disgusta, genera frustraciones o gratificaciones, ni las preferencias en cuanto a la sexualidad. Entonces, así, se puede llegar a un punto de estar con una persona desconocida.
A veces las diferencias son tan marcadas que para mantener la relación se hace necesario que uno o ambos miembros de la pareja hagan grandes renuncias o sacrificios, lo cual no sirve para el vínculo aún cuando uno de los integrantes estuviera dispuesto a hacerlo. La pareja se mantendría en un equilibrio muy inestable y al precio de la infelicidad.
No hay más recurso para mantener encendida la llama del amor que comunicarnos, lo cual significa expresar lo que sentimos tanto a través de lo verbal y no verbal (gestos, la mirada, el tono).
El amor puede durar toda la vida, la cuestión está en cuidarlo como un tesoro, puede llevarnos a la más absoluta felicidad, de lo contrario puede morir fácilmente nada más ni nada menos que por la rutina, el aburrimiento y el abandono. ¡Qué eso no nos suceda!

Psic. y Sexóloga Clínica Gabriela Michoelsson
gamich@multi.com.uy
www.saberdesexo.com.uy

Fecha
01/02/2017
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