N°163 - 01/Feb
Nº 163 2/2017 Edición

¿Y ellos? Viviendo la paternidad según la edad

La noticia de que van a ser padres quizás les llega de imprevisto, y siendo tan jóvenes quedan atrás planes de estudio o trabajo. Si sucede más de adulto, la madurez puede aportar muchas cosas positivas si se saben aprovechar. La edad influye en cómo se encara la noticia y en los vínculos que se puedan crear con ese bebé que, con más o menos años, siempre llegará para cambiarlos.

El rol del hombre en la paternidad ha ido cambiando y ya hace unas cuantas décadas tomó un lugar más ecuánime, más igualitario en la pareja parental y, por consiguiente, aparece de su parte una actitud participativa en la crianza de los hijos, las responsabilidades y en la toma de decisiones que ahora se comienza hacer en forma más compartida.
Los papás de hoy son ampliamente más participativos, se enfrentan a los retos que la paternidad les pone delante, son capaces de trasmitir valores a sus hijos, les ofrecen las herramientas oportunas y necesarias, se interesan por su sentir, por sus alegrías, sus temores y sus amigos. Quizás no todos al 100%, pero se están notando cambios. Bienvenidas estas iniciativas de mayor participación que, claro, deberían estar acompañadas por el apoyo de la mujer, que lo habilite a sentirse útil, y a que haga las cosas a su manera, aunque difieran un poco de cómo lo haríamos nosotras, las mamás.
El amor y el cariño demostrados diariamente de esta manera y en contacto físico con abrazos, besos y escuchando, nutre al hijo y fortalece la creación de una adecuada autoestima, donde el niño generará confianza en sí mismo, en los demás y se irá aceptando de buena manera.

“Ser padre a los 40 o más años supone para el varón un punto de inflexión muy importante en su vida, que puede provocarle signos de rejuvenecimiento y una nueva ilusión basada en la continuidad de su vida”

Cuarentones y más
Existen muchos motivos por los que un hombre puede decidir ser padre habiendo llegado a la madurez. Puede que ahora tenga una nueva pareja luego de una ruptura, que en la relación anterior no se haya dado la instancia necesaria para ser padre, haber quedado viudo o, simplemente, que no haya hasta ahora tenido esas ganas de concretar la paternidad.
En el aspecto biológico y a diferencia de las mujeres a quienes nos apremia el reloj biológico, los hombres cuentan con la capacidad de ser padres en cualquier momento de sus vidas. La llegada de un hijo para un hombre de 40 o más años supone un punto de inflexión muy importante en su vida. Es muy común observar signos de rejuvenecimiento ya que la energía que requiere un recién nacido aportará al hombre un nueva ilusión que se basa en la continuidad de su vida. Este sentimiento, en una edad especialmente crítica en términos de masculinidad para un hombre, es altamente positivo.
No nos olvidemos de todas maneras que la maternidad y paternidad requieren una buena dosis de paciencia, comprensión, juego y energías. El recién nacido llega para modificar nuestras vidas, sin tan siquiera, pedir permiso.
La paternidad en edades más avanzadas va sin duda condicionada por la madurez que la vida deja a medida que por ella se transita. Entendemos que esa madurez da paso a un hombre y a un padre más estable y sereno, capaz de brindar todo su amor, sus ganas y por qué no de permitirse disfrutar esa paternidad en el sentido más amplio de la palabra.

“El paso de los años le suman al varón esa madurez que le permitirá disfrutar de una paternidad más estable, serena y con más armonía”

Los jóvenes
En el otro eje de la temática que nos ocupa encontramos otros padres que se ven involucrados en la paternidad a temprana edad, en ocasiones sin haberlo decidido o manifestado explícitamente, y encaran este proyecto sin haberlo buscado.
En estos casos y ante la juventud de los nóveles papás, los proyectos encarados previamente pueden quedar, debido a la llegada del bebé, suspendidos por lo menos en los primeros tiempos.
En ocasiones se retomarán luego de unos años, y en otras ocasiones quedan para terminar de concretar más adelante, cuando el bebé ya se ha convertido en niño.

“Cuando la paternidad llega en la juventud y por ella quedan atrás proyectos laborables o de estudio, lo mejor será retomar eso que quedó pendiente para la salud de la pareja”

Sea de una manera u otra, es saludable para ambas partes que se pueda retomar lo que quedó pendiente, estudios, trabajos, de lo contrario pueden surgir en el futuro reproches innecesarios.
En este período de la vida podemos encontrarnos con mujeres y hombres más inexperientes en cuanto a la crianza de los niños y, por lo tanto, hasta afianzarse en sus roles, pueden experimentar una carga de ansiedad mayor que otros de edades más avanzadas. Pero también puede darse la situación de que cuenten son sus papás jóvenes con ganas de ayudar y acompañarlos en esta nueva etapa de sus vidas.
No nos olvidemos que el aparato psíquico de los seres humanos se desarrolla a lo largo del tiempo y allí se van inscribiendo todas las experiencias buenas y no tan buenas, y puede suceder que la paternidad y la maternidad los encuentre a edades tempranas, donde aún haya cosas que están madurando.
Sin duda se tratará de llevar las situaciones de la manera más sana para todos los integrantes de la familia y de ir aprendiendo y asumiendo los roles nuevos que deben empezar a ocuparse.

Lic. Sandra Jegerlehner
Psicóloga
pssandra@adinet.com.uy


Fecha
01/02/2017
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