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Agosto/2017

El juego y los juguetes

Sabemos lo valioso que es el juego para nuestros niños, por eso es importante darle toda la libertad para que “aprendan jugando”. No es prudente intervenir abruptamente o establecer un orden a sus juegos, es el pequeño quien pone los temas, reglas y roles. Sólo dejándolos que experimenten y hagan uso de su imaginación, podrán desarrollarse plenamente.

El juego es la principal actividad en la vida de los niños. Jugar es necesario y vital para lograr un equilibrio en su proceso de desarrollo. Es indispensable que los padres, la familia, la escuela y la sociedad sean conscientes que el juego es una actividad propia e inherente a todo niño, tanto es así, que podemos ver que en sociedades primitivas y en subdesarrollo, aprenden jugando de manera natural. Los juegos representan su vida, su relación con los adultos, aprenden valores y normas, es decir, a través del juego, el niño se convierte en un ser social y adaptado.
A pesar del incalculable valor del juego, es innegable que en la actualidad se le resta importancia y es tomado por los adultos sólo como una actividad recreativa, se ignoran sus propiedades educativas e incluso terapéuticas. Además sabemos que la vida moderna cada vez nos aleja más de los momentos de disfrute que podemos pasar jugando: el ritmo de trabajo de los padres, la dedicación hacia actividades escolares o aquellas que son consideradas muchas veces por los alumnos como “más productivas”, hacen que se dificulte el espontáneo desarrollo de la actividad lúdica en la infancia.


“Cuando un niño juega, no se trata solamente de una distracción, jugar es hacer trabajar la mente. El juego de un niño expresa la manera cómo está exteriorizando lo que sucede a su alrededor, en su familia, en la calle y cómo reacciona ante la educación que se le imparte”


En la actualidad, los juegos están variando. Aquellos que veíamos en las calles y plazas con niños reunidos espontáneamente en grupo, están siendo desplazados y afectados por los modernos de video, Internet, televisión, por el temor y la inseguridad que genera el peligro de las calles. Es por esta razón que los padres y la sociedad en general, buscan espacios propicios y mejores condiciones para el juego de los niños, olvidando quizá que el principal escenario para jugar debe ser el hogar.

¿Es realmente útil el juego?
El juego es considerado el principal medio de aprendizaje para los niños; es la manera más natural de experimentar y aprender; además que favorece el desarrollo en diferentes aspectos:
* En lo socio - emocional, ya que le permite expresar sus emociones y aliviar tensiones pues le proporciona placer y alegría. Es un medio que le ayuda a socializar porque con él se relaciona con otros niños y los adultos, aprendiendo a respetar normas de convivencia y a conocer el mundo que lo rodea. Cumple un rol muy importante en el desarrollo de su personalidad.
* En lo psicomotriz, pues le brinda la oportunidad de ser activo y explorar a través de su cuerpo y sus movimientos con toda libertad.
* En lo cognitivo, al jugar, el niño aprende y estimula sus capacidades de pensamiento, entre ellos, la atención, memoria y el raciocinio. El juego permite que haga uso de su creatividad, desarrolle su imaginación y posibilita el aprendizaje significativo, puesto que la actividad lúdica capta el interés y su atención.
El juego es una actividad no sólo útil sino tan necesaria como la alimentación o el abrigo. Mediante el juego, los pequeños obtienen oportunidades para socializar, experimentar triunfos, cometer errores, aliviar tensiones y practicar destrezas físicas que lo ayudarán en su desarrollo psicomotriz. Un niño que juega desde sus primeros meses, revelará un óptimo desarrollo: se moverá, gateará y caminará; posteriormente pateará, lanzará y saltará, todo esto manipulando y explorando a la vez.




El uso de los juguetes y sus beneficios:
La utilización de los juguetes posibilita la acción, los procesos mentales y físicos del niño, lo maravilloso es que podemos encontrar en ellos no sólo una utilidad o función, sino varios sobre las cuales se pueden desarrollar diversas habilidades. Así por ejemplo, la función principal de una pelota es la de activar la movilidad motora gruesa y los movimientos finos de la mano, pero también actúa sobre la percepción de la forma, la sensibilidad táctil, la discriminación visual, entre otras propiedades. Así, los juguetes, abarcan un amplio rango de posibilidades de estimulación.
Su utilización reviste gran importancia para el desarrollo físico y psíquico del niño. Existe también una correlación entre el uso que los niños le dan y las particularidades del desarrollo de su personalidad en cada etapa de la vida. Un mismo objeto puede usarse durante mucho tiempo, pero haciendo que su manipulación se torne cada vez más complicada, y de ese modo implique una continua estimulación, o sea, nuevos elementos que obliguen a los niños a hacer un ejercicio mayor de su imaginación.
El mejor juguete es aquel que más se corresponda al desarrollo del niño y el que satisfaga las necesidades y motivos que caracterizan su personalidad en formación. Por ello, es indispensable el conocimiento de las particularidades del progreso infantil y brindar aquellos juegos que les sirvan de estímulo para alcanzar un nivel de desarrollo posterior.
En cada juego, el niño buscará nuevas formas de acción, pero el adulto deberá estimularlo a utilizar sus recursos físicos y mentales. Un juego en sí mismo no enseña a los niños a actuar, se requiere de la intervención del adulto que orienta a asimilar las relaciones y funciones de los objetos o juguetes. Después sí serán ellos mismos quienes aplicarán los conocimientos adquiridos, generalizarán relaciones y descubrirán por su propia acción, nuevos medios y formas de actuación con los juguetes.

Tipos de juegos según la edad
Los niños juegan de diversas formas, dependiendo de su personalidad y de sus capacidades, intereses o necesidades personales; pero principalmente, el juego se presenta de acuerdo a la etapa. En la medida que el niño evoluciona, el juego se hace más complejo, con temas más imaginarios, con reglas y detalles más estructurados.
0 a 2 años: El juego se centra en sí mismo, en su cuerpo y en la exploración de los objetos que le rodean, este tipo de juego “solitario” es lo que hace que a esta edad se deleiten agitando sonajas, tirando pelotas o armando rompecabezas solos.
2 a 3 años: Comprende el “juego paralelo”, les gusta jugar en compañía de otros pero aún no interactúan completamente con ellos.
3 a 4 años: En esta etapa juega con otros compañeros pero cada uno le da un uso diferente, no hay roles específicos para cada niño (juego asociativo).
4 a 5 años: Aquí ya interactúa completamente con los demás, de manera más organizada, asumiendo roles para obtener un producto o cumplir una meta. A esto se denomina “juego cooperativo”.
En las primeras edades, los niños prefieren los juguetes más grandes, esto está relacionado con sus posibilidades motrices e intelectuales. Los niños mayores tendrán gran interés en juguetes pequeños y miniaturas.

El uso de los juguetes para los padres
Los juegos y juguetes son considerados como elementos que posibilitan el aprendizaje significativo. Si los padres quieren usarlos con el objetivo que sus hijos aprendan algo en especial se deberá aplicar una metodología eficaz. A los niños les deleita jugar, es la actividad que desean hacer en todo momento y los juguetes son los elementos más atractivos para ellos, los más motivadores y capaces de cautivarlos. Por eso, los padres, pueden aprovechar este recurso y hacer uso de ellos teniendo en cuenta las necesidades de sus hijos. Así, por ejemplo, pueden utilizar las muñecas y muñecos para favorecer el conocimiento del esquema corporal, los juegos de disfraces y los de ocupaciones, lo que estimulará la creatividad y la socialización, además, podrá asumir roles positivos y aprender valores como la solidaridad, tolerancia, respeto a los demás, etc.
Muchos padres no conocen los recursos que posibilitan la educación y el desarrollo de sus hijos, se guían por la intuición y por la forma en que han sido criados. Sin embargo, es necesario que sepan que existen herramientas que están al alcance de ellos y que pueden ayudarlos en la tarea de ser padres. El juego y los juguetes brindan la posibilidad no sólo de educar sino de establecer y consolidar los vínculos afectivos. Siempre es recomendable que los padres dejen jugar a los niños, pero más importante es que jueguen con ellos, esto no quiere decir ayudarlos o acompañarlos, sino participar activamente de las actividades lúdicas.
Jugar y disfrutar de estos momentos con los niños permitirá que los padres se comuniquen y conozcan más a sus hijos, podrán conocer sus gustos y preferencias y les será más fácil elegir qué comprar. Recuerden que no es necesario que el jueguete sea caro o que esté de moda, los más sencillos y simples pueden estimular mucho más la imaginación y la creatividad.


Maria Eugenia Vilardo
LIC. EN PSICOMOTRICIDAD
eugenia.vilardo@gmail.com

Fecha
02/08/2017
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