N°161 - 01/Dic
Nº 161 12/2016 Edición

S.O.S, ¿Qué le pasa a mi bebé? Construyendo el vínculo

Mamá: tranquila. Y papá también. Esta nota es también para ellos. Si bien en un primerísimo momento el vínculo con la mamá es súper importante, luego se dará espacio para el relacionamiento también con la figura paterna. Por consiguiente estas breves notas que hoy compartimos intentan acercarse a ambos.

Es muy probable que muchas veces no sepas qué le pasa a tu bebé, sobre todo en los primeros tiempos. Es que recién se están conociendo. Hasta hace poco lo cobijabas en el vientre materno, un lugar cálido, con condiciones especiales que aseguraban su cuidado a toda hora. Pero ahora, afuera, y en contacto directo con el mundo, el bebé comienza a manifestar sus particularidades que se combinan con las tuyas como mujer y mamá.


Al igual que en la terapia, aquí también se juega mucho en el vínculo. Evidentemente no tenemos que ser madres perfectas, pues la perfección no existe, por más experiencia que se tenga siempre existe el margen de error sobre cómo resolver una determinada situación. Así es que no marquemos a fuego la diferencia entre madre primeriza y no, ya que el vínculo es único, y depende también de cada momento de la vida en el que se esté y lo que construyamos con el bebé.


¿Qué quiero decir con esto? Bueno, que por mas que una mamá ya haya pasado por la experiencia de un recién nacido, ahora ante un nuevo nacimiento deberá construir un nuevo vinculo con esa personita, vínculo único e irrepetible. ¿Por qué tal importancia? Porque a mejor calidad del vínculo, mejor será el desarrollo del bebé. ¿Qué cosas transporta este vehículizador que llamamos vínculo?


Bueno, transporta mucho del desarrollo afectivo emocional, y también entretejido con este irán los sucesivos aprendizajes. Ese vinculo será una base potenciadora del máximo desarrollo posible para  nuestro bebé.


La relación que establezcamos como padres con nuestro bebé será la base de sus futuras relaciones, inclusive en cuanto a una pareja en la adultez. El bebé, quien aún no puede comunicarse verbalmente ni comprender lo que se le dice, percibe el mundo desde lo sensorial. Una forma de expresión que tendrá primariamente será el llanto. Por eso mamis y papis, poco a poco, irán decodificando aquellos tipos de llanto diferentes. Y dije, poco a poco, no de un día para el otro. Sin ir más lejos en consulta observé que hay un cambio si tomamos una foto del cotidiano de una pareja de padres en estos primeros días, que si la tomamos unos meses después.


Llamémosle Carlos y María. Un tiempo después de nacido su bebé se puede apreciar cómo esos papás ya reconocen cuando el bebé tiene el pañal sucio por ejemplo, y lo expresa mediante un tipo de llanto, o cuando tiene hambre, frío, o calor, y cuando simplemente está aburrido. Al principio todo llanto parece igual, pero luego los padres van diferenciándolo y a medida que surge la situación, van echando mano a esa decodificación que logran ir realizando. También irán conociendo sus gestos, preferencias, lo que le agrada o no, es decir, lo que le saca una sonrisa llegado el momento evolutivo, y sus intereses.


 “El bebé, quien aún no puede comunicarse verbalmente ni comprender lo que se le dice, percibe el mundo desde lo sensorial”


 Errar es humano


Podemos equivocarnos en muchas nuevas situaciones e incluso reiterar algunas veces los errores. Sin embargo, el amor que construye y que circula en ese vínculo es lo que nos aligera dichos errores y nos dispone para su pronta corrección. El amor es la base de nuestro vínculo madre/padre e hijo. Este es incondicional, va más allá de todo.


Desde cuándo ese vínculo


Si en este momento estás respondiendo que la respuesta es obvia, desde que nace, tal vez cambies de opinión en un rato. Al vínculo se lo viene estableciendo desde el primer momento en que se inició el embarazo. Dede la realización de los controles médicos, profundizando sobre la situación del bebé mediante las ecografías, al acompasar su crecimiento en el vientre hablándole, leyéndole, poniéndole música, mediante caricias u otros estímulos. Comunicándonos de diferentes formas es que podemos decir que iniciamos la construcción de ese vínculo madre bebé. Y también padre bebé. Porque si el varón está presente y participa de estas diferentes formas de comunicación mencionadas, también estará desarrollando un vínculo significativo con el bebé.


Muchas de ustedes estarán pensando, sí, me encantaría crear un vínculo fantástico con mi bebé, dedicándole todo el tiempo del mundo. Sin embargo esto hoy resulta muy difícil. Quién no reconoce la expresión los tiempos no me dan.


Pero debemos tener en cuenta que el vinculo madre/padre –bebé si bien necesita mucha dedicación, tiempo, esto no es excluyente. Es posible dedicarle el tiempo del cual disponemos, aunque no sea tanto, y que este sea realmente de calidad. No profundizamos el vínculo sintiéndonos culpables por el poco tiempo, sino que por el contrario, lo hacemos aprovechándolo de la mejor forma con nuestro bebé, será un tiempo en el que estemos presentes y que este tiempo sea significativo. Esto será muy valioso para el bebé, que está construyendo su personalidad y en base a la calidad de ese vinculo, podrá establecer otros en el futuro, siendo entonces un modelo de relacionamiento.


“¿Cuál es el secreto? Además de seguir una rutina estable es necesario construir un vínculo significativo con el bebé”


Ahora que hemos reflexionado acerca del vínculo, podemos preguntarnos si este tiene relación con la rutina y cual sería.


La palabra rutina alude a aquellas actividades diarias que se suceden, que no son esporádicas sino que, por el contrario, se realizan repetidas veces.


A diario, el niño va experimentando nuevas situaciones, descubriendo estímulos, formas de interactuar y personas para ello. Nunca mejor dicho: ¡un mundo de cosas! Pero para que ese mundo de cosas, pueda enfrentarse desde una base firme y con seguridad, el bebé, a medida que va creciendo, necesita de una rutina que le brinde la estabilidad necesaria, esa estructura a su día y a los sucesivos días, habilitando a que adquiera cada vez un mayor desarrollo.


Entonces, que el bebé tenga una rutina diaria mínima y básica es muy importante. Sabrá que luego del bañito cálido y las caricias de la mamá y papá, vendrá el descanso en su espacio destinado para ello, cuna o moisés. Y eso marcará el final del día. Iniciando el siguiente dirigiéndonos hacia otro espacio de la casa y con actividades posibles para realizar a lo largo del paso de las horas.


En suma: ¿cuál es el secreto? Aparte de tener una rutina que nos habilite una base estable es necesario que los papás construyan un vínculo significativo con su bebé. A través de este se darán muchos nuevos aprendizajes. La clave es no desesperarse cuando recién estamos conociendo a nuestro pequeño y aún tenemos gestos y preferencias por decodificar, llantos por identificar. El vínculo se irá creando y fortaleciendo en base a la calidad de los momentos que se comparten en familia. Podemos lograr afianzarlo, sin obsesionarnos con conseguirlo, sin presiones.


La mejor forma es disfrutar del vínculo en cada instante, brindándole al pequeño nuestro amor. Cuando menos lo esperemos habremos construido un vínculo madre/padre- bebé, que será de gran importancia.


No te pierdas de ello, es significativo para tu hijo y también para ti.


Lic. en Psicología Laura Ruiz


laurapsico2@gmail.com

Fecha
01/12/2016
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